¿Cuenta el Ayuntamiento con la Participación Ciudadana?

En las pasadas navidades los sorianos de la capital hemos recibido en nuestros buzones el Boletín de Fiestas del Ayuntamiento, el Plaza Mayor nº 122. En él se hace énfasis tanto en la primera página, el “saludo del Alcalde”, como en la última, en la “participación ciudadana”, con la que dice haberse contado especialmente para sacar adelante los Presupuestos de la ciudad para 2016.

Por lo demás el Boletín es una información propagandística dedicada fundamentalmente a ensalzar la labor del gobierno municipal. Resulta un tanto paradójico y contradictorio que se hable tanto en el Boletín de participación ciudadana y no haya cabida en el mismo para ninguna otra voz que no sea la oficial, llámense otros Partidos políticos con votos suficientes como para tener representación en el Ayuntamiento, asociaciones o colectivos sociales. Por mucha mayoría absoluta que tenga al fin y al cabo el partido que gobierna no  alcanzó siquiera el 50% de los votos, por lo que parecería un sano ejercicio democrático dar al menos un poco de voz al resto de opciones votadas por un número de ciudadanos que, si se suman, es mayor.

Suponemos que el Boletín se paga en parte con dinero público, no con dinero del Partido de turno, y en parte con anuncios de empresas, muchas de las cuales reciben sustanciosos contratos del Ayuntamiento. En consecuencia no debería de estar exclusivamente al servicio del partido que gobierna.

Resulta difícil ignorar que la coordinación y los textos del Boletín son responsabilidad no de representantes consensuados que sepan recoger proporcionalmente distintas opciones políticas y sensibilidades sociales, sino de dos cargos de confianza nombrados por el PSOE y pagados por todos los ciudadanos.

Como esto ocurre en un país con un paro juvenil y exilio laboral elevadísimos, el resultado es que las prebendas de algunos políticos levantan ampollas en los ciudadanos de a pie. En esas circunstancias resulta difícil esperar la imparcialidad y objetividad  obligadas -no digamos ya crítica- en la elaboración del Boletín por parte de quienes han sido nombrados por el poder y cuya permanencia en el cargo depende de él.

Pero por mucho dinero público que se invierta en propaganda resulta imposible a veces encubrir una realidad bastante menos halagüeña.

Los Grupos Municipales, Asociaciones Culturales y otros agentes sociales con representación en el Consejo Asesor de Cultura  del Ayuntamiento de Soria abajo firmantes (y posiblemente algunos más, difíciles de localizar en poco tiempo) queremos exponer nuestra experiencia muy concreta en lo que se refiere a la aprobación de los “Presupuestos de la ciudad para 2016”  que contradice las versiones oficiales:

La obligatoriedad de la existencia del Consejo Asesor de Cultura Municipal se establece en la Constitución y en la Ley de Bases del Régimen Local (1985), para facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

Tras un encuentro previo convocado por la Concejalía de Cultura en diciembre de 2007 y la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia del Reglamento del Consejo Asesor de Cultura (que establece que el Pleno del Consejo Asesor de Cultura celebrará sus sesiones ordinarias con carácter semestral) apenas se han celebrado dos o tres sesiones más. En cumplimiento del Reglamento, desde el año de su publicación -en julio de 2009-, tenían que haberse celebrado unas 12 sesiones. Es decir, que los presupuestos de otros años y la política cultural del  Ayuntamiento no han tenido en cuenta durante años a esa participación ciudadana a la que obliga la Constitución y que se establece en el Reglamento publicado por el propio Ayuntamiento.

Ante tan antidemocrática situación y las quejas de algunos grupos parlamentarios de la oposición y otros agentes sociales se convocó -tras años sin hacerlo- una sesión del Consejo Asesor de Cultura para el día 16 de diciembre de 2015, un poco antes de las últimas elecciones generales. El Orden del día, aparte de ruegos y preguntas, contemplaba como único punto las Propuestas para los Presupuestos de 2016.

La convocatoria la firmó el alcalde el 9 de diciembre de 2015, sin cumplir con el plazo mínimo de siete días hábiles que establece el Reglamento. Las cartas dirigidas a la treintena de miembros del Consejo, no certificadas, llegaron en algún caso el mismo día de la celebración de la sesión y no se utilizaron además para convocar diferentes medios a los que se recurre en otras circunstancias, como email o teléfono.

La consecuencia fue una asistencia muy escasa, que no puede considerarse representativa, aproximadamente una tercera parte de los miembros del Consejo.

De todos modos hubiera sido imposible aportar ninguna propuesta a los Presupuestos, ya perfectamente definidos, puesto que su aprobación se iba hacer pocas horas después, a la mañana siguiente, en la reunión de la Comisión de desarrollo económico y empleo.

Tampoco se debatieron en profundidad otros temas que no han podido plantearse durante años, referentes tanto a aspectos económicos como culturales, ya que está programada prácticamente toda la actividad cultural municipal al menos para el próximo semestre.

En definitiva y con los hechos expuestos, no se puede afirmar que en la Concejalía de Cultura municipal, ni para la elaboración de los Presupuestos, se cuente -tal cual exige la Constitución- con todos los agentes sociales, asociaciones culturales y representantes políticos elegidos, por mucho que la costosa y poderosa maquinaria propagandística oficial lo ponga sobre el papel.

Para todos, también para los que no quieran perder más votos o recuperar algunos de los perdidos, sería conveniente poner en marcha esa necesaria regeneración democrática de la que tanto se habla.

Soria, a 1 de enero de 2016

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