POLÍTICA E INFORMACIÓN

Llevo ya más de dos años formando parte, modesta, del panorama político municipal, y uno de los aspectos que más me llama la atención es el proceso a seguir cuando en el seno de nuestra agrupación se gesta una nueva idea que se pretende materializar en alguna actuación concreta. Este proceso puede llegar a ser bastante complejo. Hay que recopilar datos e información varia, para lo cual es preciso hablar con terceros. Después, ya en el Ayuntamiento, hay que seguir las indagaciones pertinentes, para corroborar si lo pretendido es factible, o si se ha hecho ya algo similar. ¿Con quién hay que hablar?, ¿con técnicos o con políticos? Si se decide hablar con políticos, ¿se comparte con el resto de la oposición?, ¿se trata directamente con el miembro del equipo de gobierno que tenga las competencias que correspondan?, ¿se trata en comisión informativa?, ¿se presenta por escrito en el Registro del Ayuntamiento?, ¿se lleva al Pleno directamente? Y si se lleva al Pleno, ¿se hace como moción, o como ruego? A todas estas cuestiones hay que añadir, en algún momento, la decisión de visibilizar nuestra propuesta. ¿En qué momento se avisa a los medios de comunicación?, ¿antes de mover dicho asunto en el seno del Ayuntamiento, o después?, ¿se convoca una rueda de prensa, o se envía una nota de prensa? Las estrategias político-mediáticas son múltiples, y pueden ser realmente intrincadas, y seguramente cada actuación requiere una estrategia distinta, aunque yo, personalmente, procuro ser lo más directo y transparente posible.

También me parece un tanto curioso el proceso que se lleva a cabo desde que acaece un hecho relevante sobre el que los políticos estamos “obligados” a opinar públicamente, hasta que tal opinión se difunde finalmente a través de los medios de comunicación. La inmediatez en dar nuestra opinión acerca de algo parece resultar indispensable, tanto en los medios como en política, entre otras cosas porque los medios, casi siempre, demandan de los políticos respuestas inmediatas ante acontecimientos significativos. Parece ser algo inherente al propio ritmo que sigue la política, acompasado con la realidad, y lógicamente en armonía con los medios de comunicación. Puedo entender que la información objetiva, en sí, requiera una presencia inmediata, rápida, en los medios, para que la sociedad esté enterada, al día, de lo que sucede en la ciudad, que es el ámbito que a mí me incumbe. Pero considero, personalmente, que la opinión que podamos tener los políticos sobre cualquier circunstancia que se presente de manera más o menos inesperada, como puede ser un presunto vertido en el Duero, un dato de los presupuestos autonómicos que afecta directamente a Soria, o cualquier otro asunto puntual, no tendría por qué requerir necesariamente una respuesta inmediata en los medios, pues en muchas ocasiones dicha respuesta puede resultar imprecisa, incompleta o incorrecta, al carecer de datos de otros actores implicados en el asunto, o simplemente porque la respuesta requiere una puesta en común entre los miembros de nuestra agrupación, en mi caso, y eso lleva cierto tiempo.

Soy consciente de que todo esto que acabo de plantear es algo cotidiano para otros políticos, acostumbrados a la vorágine de este mundo, y también reconozco que ciertamente yo no soy ningún perro viejo en estas lides, pero es que tampoco quiero serlo, sinceramente. Estoy en política por un periodo limitado, para trabajar directamente por la gente, y en el camino me estoy encontrando con que uno corre el riesgo, tristemente, de pasar más tiempo entre papeles, despachos y reuniones, que atendiendo la propia realidad que nos rodea, tanto en el seno del Ayuntamiento, como a nivel de ciudad. Y es esa realidad a la que hay que dar importancia, y la que debería ocupar más energía que el trabajo meramente burocrático, de la propia política en sí y de su propaganda mediática. Más hechos y menos palabras. Es esa realidad la que me preocupa.

A nivel consistorial, interno, me preocupa, y mucho, que el PSOE municipal considere que “equipo de gobierno” es igual que “Ayuntamiento”. Me preocupa que el señor alcalde haga del Ayuntamiento su propio cortijo, donde aumentan las vacantes de funcionarios, que no se cubren, a la vez que proliferan otros puestos que son ocupados por “amistades” de manera, como dice mi padre, “provisional pa’ siempre”.

A nivel de ciudad, me preocupan tanto cuestiones mayores, tan importantes como la privatización del agua bajo la engañosa fórmula de la “empresa mixta”, como cuestiones “menores”. Me preocupa que el equipo de gobierno inaugure una escultura pública sin ni tan siquiera avisar al resto de la Corporación, como si la ciudad fuera exclusivamente suya. Me preocupa que el actual Mercado Municipal dé ya la impresión de ser un cadáver, apenas recién nacido, incrustado con calzador en una plaza que no admite tal injerto, y además con graves errores en cuanto a itinerarios peatonales, sobre los que nosotros avisamos hace tiempo y que fueron desoídos, como tantas otras cuestiones. Me preocupa que los sorianos estén aportando al Ayuntamiento, sin ser conscientes de ello, una parte de las primas que pagan de seguros de incendio y multirriesgo, a través de una gestora de conciertos, que es una contribución especial, finalista, que el Ayuntamiento tiene que utilizar para la mejora y la ampliación de las instalaciones y del equipamiento del Parque de Bomberos de Soria, y que el equipo de gobierno no hace, desviándose dicho importe váyase usted a saber dónde, en perjuicio de la seguridad de los propios contribuyentes, que están pagando por algo que no reciben (mire usted, lo mismo que ocurre con el recibo del agua…).

En esta era de información digital, los diarios en papel de nuestra ciudad se reorganizan, y hay emisoras de radio, partidistas, que escasamente nos llaman a SORIAN@S una vez al año. Los medios de comunicación tendrían que difundir más información externa y menos opinión propia, y también tendrían que informar, más a menudo, de las propuestas que hacemos desde la oposición, dando mayor cobertura a formaciones como nuestra agrupación, pues en Soria existe otra realidad que muchas veces no se cuenta, y que habría que empezar a contar, si es que de verdad queremos salir del letargo y avanzar como sociedad adulta, culta, abierta y plural. Lo contrario es mantenerse en una comedia, en una farsa, en un “pan y circo” que nos aleja de la cruda realidad, la de la despoblación imparable, que no es sino la consecuencia fehaciente de que algo (mucho) no se está haciendo bien.

Luis Alberto Romero.

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