Reflexiones para 2016

Hemos visto cómo en 2015, en ciudades como Madrid o Barcelona, se ha empezado a demostrar que es posible hacer las cosas de otra manera, y que con voluntad política se puede reducir la deuda, aumentar los gastos sociales y frenar las privatizaciones.

Se debe conseguir también, desde el poder, una nueva reeducación democrática, basada en la participación del pueblo y en la transparencia de sus gobernantes, pues la transformación de una sociedad llega tras tomar el poder, y no sólo las calles.

A un nivel más concreto, hay que conseguir en Soria una circulación más fluida, evitando así mayores emisiones de CO2, reconsiderando, entre otras cosas, el formato de la rotonda entre San Benito y la avenida de Valladolid, y el gasto inútil de la fuente prevista para ese emplazamiento.

Hay que hacer una ciudad realmente accesible, con acciones como la puesta en funcionamiento de los dos ascensores del Pabellón de Los Pajaritos, tras 16 años parados, y la construcción de aseos adaptados a personas con movilidad reducida en el Palacio de La Audiencia, de los que siempre ha carecido.

Hay que esforzarse en sacar adelante el proyecto “Soria Intramuros”, pero centrándolo en el propio barrio de San Pedro.

Es vital un plan eficaz para fijar población en Soria y atraer empresas, pues la propia gente es la base de todo lo demás. ¿Qué servicios queremos dar, si no hay a quién dárselos?

Otro tema de máxima urgencia es la revisión íntegra de la Relación de Puestos de Trabajo del Ayuntamiento, sacando las plazas vacantes y potenciando la promoción interna.

Nuestro Modelo de Ciudad para 2016 va encaminado hacia todas estas prioridades.

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